LA RETÓRICA DE LO TRIVIAL VI. Por Rogelio Rivera Melo.
«My way» o porqué Sinatra me hace desconfiar.
Desconfío cuando alguien dice «Voy a donde quiero, de la manera que quiero, cuando quiero, con quien quiero».
Las personas que están tan inmersas en tratar de vivir la vida que quisieran vivir, se empeñan tanto en alcanzar “su” existencia ideal que primero extravían el horizonte , luego dejan de observar el paisaje que los rodea, y finalmente, pierden el piso.
¿Y sabe usted qué es lo irónico? Que al final culpan a la vida por haberles “negado” eso que buscaban.
Seré sincero, por más que he tratado de establecer contacto con alguien que viva totalmente de acuerdo “a su modo” nunca lo he conocido. Pero tal vez mi mundo es demasiado pequeño.
No sé si sea posible vivir así. Por favor, si usted conoce alguien que tenga tal poder de decisión, voluntad y recursos, haga el favor de pasarme el dato. En verdad, quiero aprender de esa persona.
Permítame explicar el porqué de mi punto de vista. Para mí, la vida es como una fuente donde uno lanza una moneda para pedir un deseo. Al igual que en cualquier fuente decente, uno arroja su dinero – sus planes, sus ilusiones, sus deseos – y después debe esperar y ver qué pasa. Uno podría pensar que si trabaja duro y con ahínco sucederá lo que uno quiera. Pero también las personas junto a usted – su pareja, sus hijos, sus familiares, compañeros, amigos – también están lanzando sus capitales a la fuente. Creando con esto una hermosa mezcolanza de variables y opciones a las que nos enfrentamos todos. A veces uno no consigue lo que pidió. A veces se gana. A veces se pierde. A veces se queda uno igual que antes de echar la monedita. Aceptemos que así es.
Por eso, cuando alguien trata con todas sus fuerzas de que la vida sea cómo él/ella QUIERA, desconfío. Y no de esa persona, desconfío de la vida que, estoy seguro, tiene otros planes.
Pero, debo admitirlo, cada vez que escucho a Sinatra cantando “My way” se me enchina el cuero. Sería bonito poder cantarla al final, ¿no?
Veremos.

Pienso que tu podrías ser esa persona, pon el ejemplo y me dices, va? yo soy demasiado humano como para lograrlo, aunque créeme lo he intentado una y mil veces y seguiré intentado.
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Es que y cito a Mario Vargas Llosa, que por cierto hoy es su cumpleaños «sólo un idiota es completamente feliz», en realidad la vida son momentos, instantes, ergo, no puedes ser pleno toda la vida, tienes altibajos, el hecho es que como dice Edgar, no dejes de intentarlo que al final por ley de probabilidad a mayor número de fracasos, más cerca estas de cristalizar lo que buscas.
Saludos.
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Yo creo que sí tienes razón, pero creo también que al final vivimos como queremos, hayamos logrado «todo» lo que anotamos en nuestra lista de la vida o casi nada de ello. Lo que importa, al final, es echarse esa canción de vez en cuando y no al final del camino pues perdería su encanto. ¡Saludos Roy! me gusta este blog 🙂
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Me gusta eso de la mezcolanza de variables. Es lo que hace ser a la vida justo lo que es. La sabiduría estriba en tomar las mejores decisiones en cualquier escenario que planteen esas variables.
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Una de las grandes riquezas que podemos ganar en la vida, son precisamente las obtenidas después de enfrentar esas «sorpresas inesperadas» que no teníamos planeadas: nos fortalecen, nos hacen más humanos y seguramente más necios en perseguir nuestras metas o mejorarlas, nos templan el carácter y nos enfrentan a la disyuntiva de claudicar o continuar que sin duda alguna nos pondrá a prueba y sabremos «de qué estamos hechos» y finalmente tendrá mayor valor todo lo logrado.
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