Archivo diario: 06/05/2013

Acaparadores de Libros…

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¿Tienes libros en casi cada habitación de tu casa?¿Tienes un montón de libros “para leer” en algún lugar de tu hogar que va creciendo a cada momento? ¿Utilizas los libros como, digamos, accesorios para tu vivienda – como pedestales de lámparas, topes de puertas decorativos o soportes para otros libros? ¿Los visitantes frecuentemente comparan tu domicilio con una biblioteca?

Entonces, amigo, amiga… probablemente seas un acaparador de libros. Bienvenido al club.

¿Han visto esos programas nuevos de televisión como “Acaparadores” e “Intervención”? Esos donde llega un especialista a sacar de la vida – y de las casas, principalmente – todo eso que no les sirve a los participantes. Esos programas se centran en la transformación – el glorioso cambio de vida – que llega cuando se convence  (a veces se obliga) a una persona de los beneficios de comprender y eliminar las conductas o las tendencias destructivas. A veces me pregunto si en mi caso debieran llamar a uno de esos “conductores-psicólogos-especialistas-en-tirar-a-la-basura-los-tesoros-de-uno” para organizar mis libros.

Pero luego vuelvo en mí y lanzo una advertencia… “Tú, conductor de cualquiera de esos shows, ¡A-LÉ-JA-TE DE MIS LI-BROS!”

Tal como muchos hombres consideran a su auto como un reflejo de sí mismos, y muchas mujeres ven el contenido de sus armarios como una parte de ellas, los libros son una extensión de lo que uno es… Son una crónica de la historia del lector. Y si uno pone atención son un vistazo al alma su dueño. 

¿Nunca les ha pasado, cuando visitan la casa de alguien por primera vez, que su atención gravita sobre el librero de ese hogar? Solo para ver que clase de libros están disponibles. Uno puede averiguar mucho sobre los títulos que están sobre los muebles.

Ciencia ficción. Fantasía. Historia. Libros de textos. Poesía. Filosofía. Novelas. Biografías.

Una vez, un compañero del trabajo me dijo orgulloso: “En mi casa tengo un libro de historia”. Y realmente me sorprendí cuando me invitó a comer. Y en el librero de la sala había, efectivamente, un libro de historia. Y solo ese. Ni siquiera me dijo que lo hubiera leído. Triste vida, me imagino.

Creo que los libros son como las fotografías. En casa, no tenemos muchas fotos. Pero tenemos muchos libros. Y la mayoría me remiten a un momento memorable en mi vida. O al menos crean una fuerte respuesta emocional. Aún me emociono cuando veo, ahí en mi repisa, los escritos de Albert Speer (que leí cuando estaba a mitad del desierto de Baja California) o de Kuhn (al que conocí cuando estudiaba en la UNAM), o de Eco (mi primer encontronazo, frente a frente, con la semiótica). Y me alegro de que estén ahí.

A veces, cuando hojeo algún libro con el que llevo años, me encuentro con algún recuerdo de aquella época en el que lo leí. Separadores olvidados. Dibujos de mis hijos. Recados de alguien que me escribió. Anotaciones mías en los márgenes. Y es volver a vivir ese momento.

Algo que me gusta – en demasía, según Rocío – es “acomodar” mis libros. Sobre todo por que ya hace falta espacio para acomodarlos todos. Ha llegado el momento de hacer filas dobles, columnas y montones.

Así que si llegara un “especialista” del programa para “convencerme” de que me deshaga de mis libros no me negaría rotundamente a abrir la puerta. Quizá lo pondría a ayudarme a “catalogar” los títulos por géneros, autores, idiomas, temas, grosores y alturas.  Quizá  llamaría a la televisora para cambiar el formato del show… ¿No les gustaría invitar a las “estrellas” de su cadena a leer un poco de mi biblioteca? Incluso hay novelas baratas que apelan a las más bajas pasiones humanas (las mejores novelas siempre lo hacen).

¿No sería fascinante poder describir las impresiones que causa una biblioteca personal de un desconocido en personas que aman los libros? ¿Podría ser una buena manera de modificar la visión que tienen sobre la literatura?

No lo sé… Pero, lector, lectora, hagamos un experimento. Cuénteme sobre los libros que están en sus libreros. En el mueble junto a su cama. En su baño. ¿Qué despiertan en usted? Yo haré lo mismo.

Comparemos comentarios. Y veremos.

Categorías: Libros, Lo que estoy leyendo, Reflexiones | Deja un comentario

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