Les colgaron el milagrito.
La primera vez que vi un exvoto fue durante un viaje al santuario del Santo Niño de Atocha, en la ciudad de Fresnillo, en el estado de Zacatecas, al norte de México. No recuerdo cual fue el motivo que nos llevó en peregrinación hasta ese lejano centro de adoración católica – quizá alguna manda de alguien de la familia de mi madre. Pero se me quedó bien clavadito en mi mente el haber entrado en un cuartito apartado – detrás del retablo de la iglesia donde estaba la imagen del santo – y de pronto ver muchas – miles, puedo asegurar – caricaturas con una leyenda. Cada uno de estos dibujos representaba un favor divino recibido por intercesión del santo.
El que más se grabó en mi memoria fue el del ranchero que agradecía al Niño por no haberse lastimado al caer de la montura cuando una víbora de cascabel mordió la pata del caballo en el que andaba por el rancho. Y a continuación, el dibujito coloreado con óleo, donde se hacía una representación gráfica del evento.
Un exvoto. Es un “recuerdito” que se apoya sobre las paredes o se cuelga del techo, en demostración de agradecimiento por los favores recibidos. A menudo, es una lámina o una tablilla de madera en donde se representa, con un dibujo, el hecho desafortunado. Pero también pueden verse otro tipo de objetos.
Pues permítame contarle, lector, lectora, que el domingo fuimos a un museo admirable, ubicado en Coyoacán. Porque ahí, se están exhibiendo 200 retablitos que dan lugar a una colección de exvotos. Así que si a usted, amigo, amiga, no le gusta ir a las iglesias, templos, capillas o catedrales (sea cual sea la razón) tiene la oportunidad de ir y admirar – además de reír (piadosamente, claro) – todos los milagros que les cuelgan a los diferentes santos.
El nombre de la exposición “Favores Insólitos”, les dará una idea de lo que se trata. Las imágenes están organizadas por tópicos que van desde “Infidelidades” hasta “Trabajo”, pasando por “Suegras”, “Equidad de Género” y “Amor”. Hay casos en verdad trágicos – donde uno dice “ah, que bien que les hicieron el milagrito” – y otros que en verdad son para soltar una sonora carcajada. Con reverencia, por supuesto.
Les iba a poner fotos de algunos que me parecieron ejemplos claros por los cuales deben ir a ver la muestra, pero mejor los invito a que visiten la muestra. Bueno, ya. No insistan. Aquí les publico una muestra del arte que se exhibe.
El dichoso lugar – convertido temporalmente en el epicentro de retribución a las legiones celestiales por las gracias recibidas – es el Museo Nacional de las Culturas Populares, en la Avenida Hidalgo número 289, Colonia del Carmen, Coyoacán, en el Distrito Federal.La exposición va a estar hasta la primera semana de octubre… Vayan en domingo, díganle al señor de la taquilla que van de mi parte. ¡Yo invito!
Y los conmino, pecadores, pecadoras, a que sean agradecidos con los santitos. Hágale un dibujito y cuélguelo en la parroquia de aquel al que más confianza le tenga, como patente del milagrito. Yo ya estoy pensando que poner en mi exvoto. Hay tantas cosas por las cuales agradecer.
Veremos.



No cabe duda tus columnas incitan a visitar los museos, gracias
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jejejej me hiciste recordar que hace algún tiempo deje crecer mi cabello pidiendo un favor y zacarrácatelas que se me concede!!!
La trenza era tan gorda que tuvieron que dividirla para poder cortarla. Ofrecí una y me quedé con la otra, tal vez por ello el resultado final de haber hecho esa petición fue catastrófico… jajajajaja
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