LA RETÓRICA DE LO TRIVIAL II. Por Rogelio Rivera Melo
El amor bajo fuego.
Existen situaciones donde las personas se encuentran sometidas a una tensión y presión constante, que se va incrementando conforme pasa el tiempo, y una fecha límite – para que ocurra un evento de crucial importancia -se va acercando.
También es claro que cada persona tiene una manera diferente de manejar la tirantez de este tipo de situaciones y puedo estar seguro que existe gente acostumbrada a lidiar con este tipo de ambientes; militares, policías, políticos, deportistas de alto rendimiento, corresponsales de guerra, entre otros, son grupos preparados para hallarse – y desempeñarse – sometidos a un creciente nivel de estrés físico y mental. Y que con cada segundo que avanza el reloj, “la tuerca se va apretando”.
Pero ¿cómo lo viven las personas que se encuentran en su entorno directo?
Pareja, hijos, padres y hermanos de estos humanos se encuentran bajo una situación donde el “afectado” directo se torna irascible, aislado, sin interés en cosas que antes disfrutaban juntos, agotado, o simple y llanamente, ausente por el trabajo. Imagino lo difícil que es para ellos, cuando la persona que aman “no es la misma debido a su trabajo”.
No soy especialista en el tema, pero conozco muchos divorcios y separaciones familiares por la profesión de uno de los cónyuges, pero sobre todo por la falta de comunicación y empatía en una situación de este tipo.
“No puedo decir que NO PASA NADA, porque sí pasa”, dice un soldado de las fuerzas especiales mexicanas. “Solamente puedo pedir comprensión. A veces me siento entre la espada y la pared por no estar con mi familia, o por llegar y querer dormir. Que entiendan que eso que me mantiene en mi trabajo es la devoción a hacer lo que creo que es correcto. Es mi trabajo y es mi deber.”
Todos, en algún momento nos sentimos vulnerables e inseguros, sobre todo en nuestra relación de pareja. Y cuando el amor se ve acosado por factores externos, como la profesión y la tensión laboral de uno de los miembros de la pareja. Creo que lo mejor que podemos hacer – SI, YO TAMBIÉN SUFRO ESOS DÍAS CUANDO MI PAREJA ESTÁ MÁS ENFOCADA EN SU TRABAJO QUE EN MÍ – es comprender, entender y amar.
O sufrir con cada “fecha límite”.
Veremos.
